Esto quiero contarlo como un relato, como si fuera un hecho anecdótico.
Mi barrio fue desde muchos años parte de mi vida. Los patas, los viejos, la cancha y hasta los perros que toda una vida te querían morder. Los golpes que me daba cuando me pelaba con los patas, las jermitas, y hasta la profe que te llevaba de la mano. Todo se complementaba como si fuera un concreto. Recordando la primera cita, tu primera vez, y hasta aquela vez que te dolió llorar. Casi siempre siendo por amor. Volviéndote débil y a la vez fuerte... y comprendiendo que ese pequeño lado de tu vida te iba enseñando a crecer. Empezaste entonces a ser encarador, desafiante, rebelde sin causa, o con causa quizás; te volviste un problemático social... los niños, aquellos que se encontraban lactando de sus madres iban creciendo, y tú, ibas enseñando lo mismo que aquellos viejos te enseñaban, y dejabas un legado de costumbres que hasta esos niños tenían que transmitir. Tu viejo se hacía más tío y hasta te jodía que vaya a chambear por ti, pero tu ibas estudiando en la universidad, en el instituto, ó, vagando quizás. Te quería tanto que gustaba de tu bienestar y la de tus hermanos. Crecías, y te ibas volviendo un hombre, con identidad, personalidad, solvencia. Algunos de tus compañeros de cole se aparecieron con sus "guaguas", y tu te admirabas de verlos tan realizados, ó, tan lamentados, el fin era sólo uno, ya no sólo necesitabas de los patas y de tu familia, que hasta ese momento eran parte sólida en tu vida, buscabas algo más, una compañera quizás. Te volviste el cazador de musas, te volviste galán, asustadizo también, pero más seguro al cien por ciento, ya no eras ese crio sin personalidad. Gustabas de aquella sinuosidad de las caderas de una mujer, y querías tenerla ya no sólo para un rato, si no para toda la vida, pidiéndole hijos y planteando un futuro junto a ella.
Te casaste. Peleabas y discrepabas ya no sólo por cosas sin sentido como los niños, si no más bien, por aquellos temas que sí valían la pena ser tratados. Nació tu criatura, y te sentiste tan feliz, que sentiste aquella oportunidad única de resarcir tus daños y errores, y empezaste una nueva etapa. Esta vez, tenías una gran razón para seguir adelante; tu esposa e hijo te esperaban en casa. A veces había dinero y otras no, comprendiste la palabra "NECESIDAD", y supiste preponderar la lujuria y la responsabilidad. Murió el abuelo, te dejó un gran vacío, te enseño cosas que ni tu padre las sabía: era la voz de la experiencia: era.... era tu sentimiento mas profundo, era la filosofía a través del empirismo...Se fueron tus compañeros, pero quedaron tus amigos, y no había reunión perdida cada vez que se encontraban.
Gozabas de una sonrisa, de una expresión, te quedabas perplejo por las cualidades que tenían tus crios. A veces te mandaban llamar al cole, para responder las conductas e inconductas de tu hijo. Te volviste diligente para dar una crítica, un consejo. Llegaste a comprender a tu vieja, que te decía ¡hijito, cuídate mucho!
¡no te vaya a pasar algo!, y tu la mandabas a cocinar...a lavar la ropa...irónico, tan irónico que te ríes ahora de ti mismo....
Ya eres viejo, tienes 15 nietos, todos quieren jugar contigo, pero a ti te duelen los huesos, ya no puedes hacer más esfuerzo, tu compañera aún sigue cocinándote, ahora ella es la que vela por ti, junto con tus hijos....
Después de todos estos años, y ahora que estas en un cajón, quieres que la gente no se olvide que fuiste parte de este mundo, quieres que reconozcan tu aporte, quieres que transmitan lo único que transmitiste.......AMOR.
Mi barrio fue desde muchos años parte de mi vida. Los patas, los viejos, la cancha y hasta los perros que toda una vida te querían morder. Los golpes que me daba cuando me pelaba con los patas, las jermitas, y hasta la profe que te llevaba de la mano. Todo se complementaba como si fuera un concreto. Recordando la primera cita, tu primera vez, y hasta aquela vez que te dolió llorar. Casi siempre siendo por amor. Volviéndote débil y a la vez fuerte... y comprendiendo que ese pequeño lado de tu vida te iba enseñando a crecer. Empezaste entonces a ser encarador, desafiante, rebelde sin causa, o con causa quizás; te volviste un problemático social... los niños, aquellos que se encontraban lactando de sus madres iban creciendo, y tú, ibas enseñando lo mismo que aquellos viejos te enseñaban, y dejabas un legado de costumbres que hasta esos niños tenían que transmitir. Tu viejo se hacía más tío y hasta te jodía que vaya a chambear por ti, pero tu ibas estudiando en la universidad, en el instituto, ó, vagando quizás. Te quería tanto que gustaba de tu bienestar y la de tus hermanos. Crecías, y te ibas volviendo un hombre, con identidad, personalidad, solvencia. Algunos de tus compañeros de cole se aparecieron con sus "guaguas", y tu te admirabas de verlos tan realizados, ó, tan lamentados, el fin era sólo uno, ya no sólo necesitabas de los patas y de tu familia, que hasta ese momento eran parte sólida en tu vida, buscabas algo más, una compañera quizás. Te volviste el cazador de musas, te volviste galán, asustadizo también, pero más seguro al cien por ciento, ya no eras ese crio sin personalidad. Gustabas de aquella sinuosidad de las caderas de una mujer, y querías tenerla ya no sólo para un rato, si no para toda la vida, pidiéndole hijos y planteando un futuro junto a ella.
Te casaste. Peleabas y discrepabas ya no sólo por cosas sin sentido como los niños, si no más bien, por aquellos temas que sí valían la pena ser tratados. Nació tu criatura, y te sentiste tan feliz, que sentiste aquella oportunidad única de resarcir tus daños y errores, y empezaste una nueva etapa. Esta vez, tenías una gran razón para seguir adelante; tu esposa e hijo te esperaban en casa. A veces había dinero y otras no, comprendiste la palabra "NECESIDAD", y supiste preponderar la lujuria y la responsabilidad. Murió el abuelo, te dejó un gran vacío, te enseño cosas que ni tu padre las sabía: era la voz de la experiencia: era.... era tu sentimiento mas profundo, era la filosofía a través del empirismo...Se fueron tus compañeros, pero quedaron tus amigos, y no había reunión perdida cada vez que se encontraban.
Gozabas de una sonrisa, de una expresión, te quedabas perplejo por las cualidades que tenían tus crios. A veces te mandaban llamar al cole, para responder las conductas e inconductas de tu hijo. Te volviste diligente para dar una crítica, un consejo. Llegaste a comprender a tu vieja, que te decía ¡hijito, cuídate mucho!
¡no te vaya a pasar algo!, y tu la mandabas a cocinar...a lavar la ropa...irónico, tan irónico que te ríes ahora de ti mismo....
Ya eres viejo, tienes 15 nietos, todos quieren jugar contigo, pero a ti te duelen los huesos, ya no puedes hacer más esfuerzo, tu compañera aún sigue cocinándote, ahora ella es la que vela por ti, junto con tus hijos....
Después de todos estos años, y ahora que estas en un cajón, quieres que la gente no se olvide que fuiste parte de este mundo, quieres que reconozcan tu aporte, quieres que transmitan lo único que transmitiste.......AMOR.

No hay comentarios:
Publicar un comentario